Los hábitos alimentarios y la cocina sostenible
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Todos los alimentos que son sometidos a un cambio o procesamiento industrial para el consumo humano, poseen aditivos químicos, conservantes y estabilizantes, la mayoría de las veces pierden valor nutricional y aumentan la densidad calórica, sufren pérdida de minerales y ganan gran cantidad de sodio, azúcares y grasas. Adquirir unos de estos alimentos e ingerirlos de manera automática y que formen parte de una alecena o de un compendio de recetas en un entorno geográfico, social y familiar, no fomentan el cambio de actitud para adoptar un nuevo estilo de alimentación que produzca cambios favorables.
Modificarlas recetas para aportar un nuevo criterio gastronómico que valore la salud y calidad de vida, resguardando sus recetas tradicionales, no perder el sabor de origen que lo caracteriza y conectarlo con la interculturalidad y los nuevos conocimientos de la salud y de la biología que corresponde en esta época moderna a nuevas concepciones es todo un reto.
La llegada de una cocina sostenible y ecológica implica un compromiso social, trae nuevos elementos como son los productos orgánicos libres de pesticidas en pro a la agricultura ecológica y al consumo de proteínas libres de transgénicos y antibióticos (ganadería regenerativa), aves de libre pastoreo, entre otros.
“La alimentación es un hecho” biopsicosociohistóricocultural”, es decir, un hecho extremadamente complejo. Y para entender esta complejidad hay que saber que cuando nos alimentamos intervienen estos factores: biológicos, psicológicos, sociales, culturales e históricos.”
Alicia Guidonet. La antropología de la alimentación. 2007. Página 9
Comer indebidamente o no tener conocimiento de lo que se ingiere, es vivir sin pensar que el cuerpo no pasa factura; en un mundo acelerado y post pandémia (covid-19) es una falta de conciencia del ser humano y olvido al amor propio, alimentarse de manera automática, es caminar en línea recta al deterioro de la salud, al daño celular e inflamación de los órganos.
No existe un balance eterno, los seres humanos debemos darle sentido al caos para encontrar el orden en la vida, y con ello nuestras prioridades. En este sentido mirar nuestro cuerpo, así como nuestro apetito y la manera en cómo culturalmente hemos aprendido a ver la comida y la manera de cocinar con productos ultraprocesados. ¿Se puede cocinar y cambiar los hábitos alimentarios en base a lo antes mecionado? En la medida se adopte un estilo de vida con aceptacuión y apertura a nuevos cambios que honran la tradición y receran nuevos sabores que brindan emociones positivas en el plano personal, esta es la base para dar el gran salto en el ámbito familiar y luego con el entorno.
La prevención a través de una buena alimentación, aumenta nuestra respuesta inmunológica ante virus y enfermedades, reforzará nuestra capacidad de defensa ante los nuevos cambios y el carácter de una nueva realidad mundial en generaciones que ya buscan alimentarse con conciencia.